José María Córdova nació el 8 de septiembre de 1799 en Concepción, Antioquia, que en ese entonces formaba parte del municipio de Rionegro.
Sus padres fueron Crisanto de Córdova, un pequeño comerciante que vivía en la zona minera del Oriente Antioqueño, y Pascuala Muñoz Castrillón.
No hay evidencia de que haya recibido una educación formal extensa. Su instrucción fue sencilla y limitada por las condiciones de la época. Se ha dicho que aprendió a leer y escribir de forma autodidacta, con apoyo de maestros locales, y que desde niño mostró un carácter inquieto, curioso y determinado. José María creció junto a su hermano Salvador Córdova, quien también llegó a desempeñarse como militar. La parroquia del municipio conserva aún la partida de bautismo de ambos hermanos, y su casa natal ha sido preservada como un sitio de memoria local y orgullo para los concepcioninos.
Desde joven, José María manifestó inclinaciones hacia la vida militar. Se cuenta la anécdota de que en su niñez tenía un caballo de juguete con el que galopaba por las calles del pueblo, soñando con las grandes gestas de los héroes libertadores. En 1814, con apenas 15 años, se unió al ejército patriota y fue aceptado como cadete en la escuela militar fundada en Antioquia bajo la orientación del coronel Francisco José de Caldas. Poco tiempo después fue nombrado subteniente y asignado como ayudante de campo del coronel Manuel de Serviez, un oficial francés al servicio de la causa independentista. Su primera acción destacada fue en la Batalla del Río Palo (julio de 1815).
En 1816, tras la muerte de Serviez, se vio implicado en controversias y fue acusado de deserción, incluso condenado a muerte. Sin embargo, gracias a la intervención de algunos oficiales amigos, fue perdonado e incorporado nuevamente al ejército patriota. Más adelante marchó hacia Guayana (Venezuela), donde fue incorporado al Estado Mayor de Simón Bolívar en 1817, consolidando su carrera militar. José María Córdova participó en varias de las campañas más decisivas de la independencia de América Latina. Su principal propósito fue siempre la independencia absoluta de las colonias españolas y la defensa de una república libre y democrática.
Entre sus batallas más destacadas se encuentran:
La muerte de José María Córdova marcó profundamente la historia nacional. Su figura se convirtió en símbolo de valentía, libertad y lealtad a los ideales republicanos. Aunque murió joven, a los 30 años, su legado quedó grabado en la memoria colectiva como el del “Héroe de Ayacucho”, nombre que honra su papel en la independencia del Perú y del continente.
En el parque principal de Concepción se erige una estatua colosal de José María Córdova, donada por la República del Ecuador durante la presidencia de Eloy Alfaro. Este gesto fue un homenaje a su valor y al papel decisivo que desempeñó en la Batalla de Ayacucho.
Recorrer las calles de Concepción es encontrarse con la historia viva de un héroe. Su casa natal, su partida bautismal conservada en la parroquia y la imponente estatua en el parque principal son testimonio del orgullo de un pueblo que honra al hijo que llevó su nombre más allá de las fronteras.
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